Como todas las sociedades antiguas, la diferencia social se basaba casi exclusivamente en la necesidad de mantener un acceso a los elementos de prestigio que venían desde fuera. Para ello, se hacía evidente un control férreo de la propiedad de la tierra y un excedente de la misma, que les permitiera comerciar para conseguir cerámica griega o joyas o tintes fenicios. En nuestra zona, el área entre la sierra de Cazorla y la altiplanicie granadina, este hecho se traduce en controlar el mayor territorio posible para generar el excedente agrícola necesario, basado en el cereal. Y Castellones de Ceal es un buen ejemplo de ello.

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Plantas de viviendas de la última fase del poblado. MAYORAL, 1996.

Tras superarse los siglos VI y V a.n.e, en los que la sociedad ibera estaba esbozando aun sus características sociales y económicas, se entra en un periodo conocido como Ibérico Pleno (siglos IV hasta mediados de III a.n.e.), donde las relaciones sociales se basan en relaciones comerciales que superan las de parentesco y donde, a su vez, el territorio que controlan las ciudades es muy superior al radio visual que albergan. De este modo, se comienza un periodo de colonización de espacios, que o bien fueron asentamientos que vuelven a ocuparse o son asentamientos ex novo. Una apropiación del territorio con el fin último de sostener el nivel de vida de sus clases altas y ostentar un poder territorial que sirviera de atractivo para otras poblaciones.

Castellones de Ceal se revela como una fundación planificada, donde se aprecia una estructura organizada de las viviendas así como un instrumental rico y complejo

El poblado de Castellones de Ceal debió de ser habitado en el siglo VI a.n.e. como bien demuestran las sepulturas más antiguas. Sin embargo, en las excavaciones arqueológicas realizadas en los años 80, no se han localizado niveles anteriores a la transición entre el siglo V y IV a.n.e., donde se constata un desarrollo ininterrumpido hasta el siglo I a.n.e. (CHAPA et al., 1999). El asentamiento se revela como una fundación planificada, donde se aprecia una estructura organizada de las viviendas así como un instrumental rico y complejo (CHAPA et al., 1999; MAYORAL, 1996).

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Reconstrucción de la vivienda 1. MAYORAL, 1996.

Establecido en un área muy pobre en cuanto a la potencialidad agrícola, permite un control geoestratégico esencial, controlando el único camino viable de acceso al Alto Guadalquivir desde el Guadiana Menor. Su fundación en el 400 a.n.e. debe entenderse en una operación diseñada por un asentamiento mayor y más importante, que intentaba potenciar y controlar una ruta comercial básica para el intercambio entre el Levante peninsular y el Alto Guadalquivir, y que a su vez también serviría para aliviar la presión demográfica (CHAPA et al., 1998; CHAPA et al., 1999). En cuanto a la posible metrópoli fundadora, se ha propuesto Tugia, ya que del estudio de los materiales, sobre todo las piezas de alta calidad, se concluye que los dos yacimientos son idénticos, estableciendo así un mismo taller de fabricación (PEREIRA, 1988).

Por tanto, lo que observamos en Castellones de Ceal es un poblado que surge tras el asentamiento de los colonos, posiblemente de Tugia, en un área autosuficiente con recursos agrícolas y ganaderos propios para su población, y que a buen seguro no serviría para el intercambio con los elementos de prestigio documentados durante las excavaciones (CHAPA et al., 1998; CHAPA et al., 1999). Por lo que apoya de forma determinante el valor estratégico del lugar, sirviendo como espacio intermedio de apoyo a los grandes oppida para la vía comercial anteriormente citada.

Castellones de Ceal es un poblado que surge tras el asentamiento de los colonos, posiblemente de Tugia

Pero la importancia de Castellones de Ceal, no sólo radica en su historia sino en cómo se ha accedido a ella. Es uno de los pocos yacimientos iberos en la Alta Andalucía donde se ha podido estudiar tanto el hábitat como la necrópolis, estableciendo unos parámetros de estudio y análisis muy completos. Aunque su descubrimiento se produjo de forma fortuita en los años 50, al construir la carretera que une Huesa con Hinojares; este yacimiento se ha excavado sistemáticamente en la década de los ochenta por el equipo dirigido por T. Chapa y J. Pereira dentro de un proyecto llamado “Poblamiento Ibérico en la cuenca del Guadiana Menor” (CHAPA et al., 1998). Dicho proyecto ha servido para revisar aquellos trabajos de los años 50 y aportar más información, con intervenciones tanto en la necrópolis como en el propio poblado.

El estudio del hábitat de Castellones de Ceal, aunque en fechas tardías, refleja una sociedad que se adapta claramente al espacio donde se ubica a la vez que representa en su organización la realidad social que viven. Las técnicas encontradas destacan por su gran sencillez y su máximo aprovechamiento de los materiales del entorno. Los muros se levantan sin cimentación, encajados en rebajes en la base geológica o aprovechando los recortes naturales de la misma. Construidos con zócalo de piedra sobre el que se levanta el muro de adobe, de diferente grosor y calidad dependiendo del peso que soportar. Las casas situadas en pendiente son de grandes dimensiones (MAYORAL, 1996).

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Detalle de construcción de Castellanos del Ceal. Foto: http://castillosyfortalezasdejaen.com

La sencillez en la construcción unida a la planificación urbanística, donde destacaba la Casa 1, en la cual se documentaron -mediante análisis microespaciales- una funcionalidad distinta al resto y materiales cerámicos de calidad (sobre todo cerámica de importación); nos hace creer la idea de un asentamiento controlado por otro mayor. La diferencia social no sólo se vería dentro del propio asentamiento, sino que también se observaría en una distinción entre asentamientos, pues parecen destacar unos sobre otros.

La sencillez en la construcción unida a la planificación urbanística hacen pensar en que Castellones de Ceal fue un asentamiento controlado por otro mayor

Y como venimos diciendo a lo largo del artículo, en Castellones de Ceal también se tuvo la posibilidad de excavar su necrópolis, que ha aportado unos datos interesantes y básicos para apoyar la idea de la colonización del territorio. Los habitantes del poblado escogieron una localización próxima a la zona de hábitat; en el mismo cerro, pero en su parte septentrional. El objetivo de esta ubicación es la visibilidad de las estructuras funerarias, ya que el único hito destacado dentro de la geografía del lugar es el propio cerro anteriormente descrito (CHAPA et al., 1998; CHAPA et al., 1999).

Aunque no vamos a entrar a explicar detenidamente toda la información que ofrece la necrópolis, puesto que tiene una complejidad que necesitaría de muchas más páginas para poder llegar a entenderla, sí diremos que, gracias a las intervenciones arqueológicas, hemos podido documentar una necrópolis ibera en toda su extensión, que ofrece un abanico de tipologías y de diferencias sociales, que evidencian su estructura jerárquica social. Desde tumbas en fosa de adobe o mampostería cubierta con losas hasta cámaras funerarias con puerta de acceso (CHAPA et al., 1999). Esta complejidad es aún más acentuada si cabe al observar que un gran porcentaje de estas estaban destruidas para albergar a uno o más individuos (CHAPA et al., 1999).

Posiblemente, el estudio de la necrópolis sea el reflejo más revelador de la escala social ibera, ya que los distintos grados de riqueza serán evidenciados en las tumbas, tanto en el gasto realizado en su construcción como en el ajuar que los acompaña. Sin embargo, estas diferencias no son tan evidentes y tan profundas como en otros yacimientos tales como Baza debido a que Castellones de Ceal no es un oppidum colonizador, sino más bien un producto de un oppidum mayor. A grosso modo, los habitantes de Castellones de Ceal no tenían la misma categoría que los habitantes de Tugia.

A modo de conclusión podemos decir que Castellones de Ceal ha aportado una idea innovadora en la protohistoria de la Península Ibérica, al tratar un tema como la colonización del territorio mediante asentamientos estratégicos, así como por la diferenciación social, no sólo entre los individuos de un mismo espacio sino a una jerarquía social de los habitantes del lugar colonizador y del espacio colonizado.

Bibliografía
CHAPA, T.; PEREIRA, J. y MADRIGAL, A. y MAYORAL, V. (1998): La necrópolis ibérica de los Castellones de Ceal (Hinojares, Jaén). Arqueología Colección. Junta de Andalucía.
CHAPA, T.; PEREIRA, J. y MADRIGAL, A. (1999): “El poblamiento de época ibérica en el área del Guadiana Menor: el caso de Castellones de Ceal.” En SALVATIERRA, V. De las sociedades agrícolas a la Hispania romana, páginas 81-95.
MAYORAL, V. (1996): “El hábitat ibérico tardío de Castellones de Ceal: organización del espacio y estructura socio-económica.” En Complutum, 7, páginas 225-246.
PEREIRA, J. (1988): “La cerámica ibérica de la cuenca del Guadalquivir. I. Propuesta de clasificación.” En Trabajos de Prehistoria, 45, páginas 143-17.

Autor

Manu Torres, arqueólogo y gerente del Centro de Interpretación de las Tumbas Principescas de Toya y Hornos.

Capítulo 1 – El valle de la Muerte: cuando la muerte habla de la vida

Capítulo 2 – Cámara de Toya. El esplendor de la cultura ibérica