Resulta especialmente paradigmático que en una semana en la que se celebra el día internacional de los museos nos encontremos con un espectáculo como el que se está viviendo en pleno corazón de Roma. La instalación de un palco gigantesco para dar cabida a un musical sobre los restos arqueológicos del Palatino nos debería llevar a plantearnos si somos conscientes de la debilidad del Patrimonio. Queda patente que no es necesario una invasión de radicales o una guerra fratricida para poner en riesgo nuestro legado común, sino que basta con agitar en la coctelera esnobismo, megalomanía y autocomplacencia para asestarle un golpe sin justificación.

Divo-Nerone-Opera-Rock-il-musical
Cartel del musical “Divo Nerone”, que se celebra en el Palatino

No es la primera vez que nos encontramos ante este tipo de agresiones, bien vistas de forma general por el público y abrigado por la coartada moral de “poner en valor nuestro Patrimonio” o “socializar el Patrimonio”. El último en poner el grito en el cielo ha sido uno de los especialistas vivos que probablemente mejor conozca el corazón arqueológico de Roma, Filippo Coarelli, quien ha puesto de relieve que este ejercicio megalomaníaco ha supuesto la cancelación de la excavación que se iba a llevar a cabo en la zona por un equipo francés. Describe incluso el profesor emérito de la Universidad de Perugia que el especialista francés, al encontrase con el escenario ,quedó al borde del llanto por la impotencia y el desastre que supone este lamentable espectáculo. Y es que no debemos olvidar que la Domus Aurea estuvo cerrada durante unos cuantos años precisamente por peligro de hundimiento.

Basta con agitar en la coctelera esnobismo, megalomanía y autocomplacencia para asestar al Patrimonio un golpe sin justificación

Pero precisamente a quien debemos pedir explicaciones es al organismo que vela por el bienestar de los restos arqueológicos de la ciudad eterna, la Sopreintendenza de Roma. Como no podía ser de otro modo, han hecho mutis por el foro, y tras proceder a la cancelación de los permisos de excavación en la zona, han dado el visto bueno a semejante espectáculo. Habría que preguntarse ¿por qué utilizar una zona tan sensible como es el Palatino? ¿no hay más alternativas? Como sociedad deberíamos reflexionar y preguntarnos seriamente de qué forma queremos proteger nuestro Patrimonio y ponerlo en valor.

Desde luego, resulta todo una paradoja que Nerón vuelva a teñir su lira en el Palatino, mientras grúas y camiones campan a sus anchas por donde en otros tiempos se levantaban monumentos como el templo dedicado a Heliogábalo.

Más información en: Musical sul Palatino, l’archeologo Coarelli: “Sul tempio di Eliogabalo camion, gru e tiranti scandalo internazionale”

Autor

Javier Muñoz Ojeda, arqueólogo