“Entonces los cartagineses confirieron la comandancia de España a Aníbal, aunque era joven, debido a la perspicacia y a la audacia que había mostrado en las acciones. Aníbal tomó el mando, y pronto evidenció su propósito de hacer la guerra a los romanos, aunque ahora la difiriera algo” (Polibio, Historias, II, 36-3).

Este fragmento de Polibio refleja un antes y un después en la historia de Roma. Aníbal tomó el poder en Hispania y, poco después, comenzaría su ofensiva sobre la península itálica. Su figura, cuya historia nos ha llegado a través de fuentes romanas, está salpicada de tópicos e imprecisiones que es necesario poner en contexto. Alianza Editorial ha reeditado “Aníbal de Cartago”, de Pedro Barceló, profesor de la Universidad de Potsdam, con quien hemos querido acercarnos a la historia de este determinante personaje de la Antigüedad.

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Muralla púnica, Cartagena. Foto: Mario Agudo Villanueva

Pregunta – Aníbal trata de lanzar un mensaje propagandístico visitando el templo de Melkart en Cádiz ¿en qué medida es importante el manejo de la propaganda en la política del líder cartaginés?

Respuesta – La ofensiva propagandística intenta cumplir dos metas. Por una parte se pretende aunar al mayor número posible de comunidades fenicias y griegas que tienen cuentas pendientes con Roma. Por otra parte se quiere aislar a Roma de sus aliados itálicos mediante un proyecto político común arropado por motivos religiosos. Esto es una estrategia frecuente en los conflictos bélicos de la Antigüedad. Desde la época de Homero observamos como por ejemplo en la legendaria guerra de Troya los dioses batallan al lado de los hombres, tomando parte en la contienda y siendo instrumentalizados por las partes interesadas.

Pregunta – Amílcar ejerció una gran influencia sobre Aníbal ¿es comparable el influjo de la figura del padre al que ejerció Filipo sobre Alejandro Magno?

Respuesta – Sin duda alguna. La comparación no está fuera de lugar. Ambos personajes marcaron en gran manera la educación y la orientación política y militar de sus respectivos hijos. Sin embargo existe un hecho diferencial. Mientras que las relaciones entre Alejandro y Filipo son complicadas y tensas, sobre la relación entre Aníbal y su padre Amílcar no tenemos noticias que la presenten como complicada o conflictiva. Durante su estancia en Hispania Aníbal aprendió de su padre el arte de la guerra y la diplomacia y también todo lo necesario para tratar tanto con los romanos como con la cúpula política de Cartago.

Durante su estancia en Hispania Aníbal aprendió de su padre el arte de la guerra y la diplomacia y también todo lo necesario para tratar tanto con los romanos como con la cúpula política de Cartago.

Pregunta – En su libro desmitifica algunos lugares comunes relacionados con Aníbal: su odio eterno a Roma, la ubicación de Akra Leuke, la ubicación del Ebro… ¿cómo influye el hecho de que las únicas noticias que tenemos sobre Aníbal sean de sus enemigos?

Respuesta – Salvo leves excepciones toda la información que poseemos acerca de Aníbal y Cartago proviene de sus enemigos, que en este caso son precisamente los vencedores. Cuando Cartago fue arrasada en el año 146 a.C. por Roma desaparecen todos los textos, que sin duda existían, que trataban el conflicto romano-cartaginés desde la perspectiva de Cartago. Este es el principal motivo de la distorsionada visión que las fuentes filorromanas nos han legado del conflicto romano-cartaginés.

Cuando Cartago fue arrasada en el año 146 a.C. por Roma desaparecen todos los textos, que sin duda existían, que trataban el conflicto romano-cartaginés desde la perspectiva de Cartago.

Pregunta – Nos habla de la ambigüedad en la representación de los personajes de las monedas acuñadas por los bárquidas ¿en qué medida los Barca están influenciados por el mundo helenístico?

Respuesta – La influencia cultural y política que ejerce mundo helenístico sobre las elites cartaginesas es notable. Pensemos en sus vecinos orientales, los Tolomeos que constituyen una especie de modelo para la política africana de Cartago. También hay una fuerte corriente helenizadora proveniente de la Magna Grecia, es decir el sur de Italia y de Sicila. Esta última puede ser observada a través de la iconografía de las acuñaciones monetarias cartaginesas que copian parámetros helenísticos.

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Foro de Sagunto. Foto: Mario Agudo Villanueva

Pregunta – Según apunta, Aníbal no tenía la pretensión de forjar un gran imperio ¿cuál era su intención?

Respuesta – Podemos dar por descontado que Aníbal no perseguía la destrucción de Roma, tampoco quería erradicarla del mapa político del Mediterráneo occidental. La meta de Aníbal era mucho más realista. Su modelo político era el que imperaba en el Mediterráneo oriental, donde los reinos helenísticos ejercían un régimen compartido de poder impidiendo así que una potencia hegemónica dominara al resto. En este contexto Aníbal pretendía, ante todo, debilitar a Roma para llegar a una paz negociada que hubiera obligado a la gran potencia itálica a renunciar a Sicilia y Cerdeña y a abstenerse en el futuro a intervenir en las zonas de la Península Ibérica que estaban bajo la influencia de Cartago.

Aníbal pretendía, ante todo, debilitar a Roma para llegar a una paz negociada que hubiera obligado a la gran potencia itálica a renunciar a Sicilia y Cerdeña y a abstenerse en el futuro a intervenir en las zonas de la Península Ibérica que estaban bajo la influencia de Cartago.

Pregunta – ¿Qué sabemos del grado de control que ejerció Aníbal sobre los territorios que ocupó en la península itálica?

Respuesta – Desde el año 216 a.C. Aníbal controla grandes partes del centro y sur de la Península Itálica. Sin embargo este poderío territorial se convierte en una espada de doble filo, pues le crea más problemas que ventajas. En la medida que aumentan las conquistas y el número de aliados itálicos, Aníbal se ve obligado a destacar unidades de su excelente pero reducido ejército, para controlar y proteger sus posesiones, hecho que como más dura la guerra se convierte en una hipoteca imposible de solventar, teniendo en cuenta que Roma dominaba el mar e impedía el suministro logístico y militar del ejército cartaginés destacado en Italia.

Aníbal se ve obligado a destacar unidades de su excelente pero reducido ejército, para controlar y proteger sus posesiones, hecho que como más dura la guerra se convierte en una hipoteca imposible de solventar.

Pregunta – ¿Qué queda del dominio cartaginés en la Iberia que se encontró Roma?

Respuesta – Los romanos adoptaron técnica y jurídicamente el sistema de explotación de la riqueza minera de Hispania de los cartagineses. Esto se puede observar muy bien en las minas de Huelva o de la Sierra Morena y de la zona de Cartagena. También la nueva división territorial y administrativa de la Península Ibérica después de la conquista romana cuando se instalan las provincias Citerior y Ulterior sigue los patrones de actuación tanto políticos así como militares que en su día habían impuesto los cartagineses.

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Col de Clapier, los Alpes. Foto: Edward Boenig, Wikimedia Commons.

Los romanos adoptaron técnica y jurídicamente el sistema de explotación de la riqueza minera de Hispania de los cartagineses. Esto se puede observar muy bien en las minas de Huelva o de la Sierra Morena y de la zona de Cartagena.

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Pregunta – ¿Y qué huella dejó la experiencia de la guerra contra Cartago en los propios romanos?

Respuesta – Ante todo el trauma de su propia vulnerabilidad. En la historia de Roma hay un antes y un después de la guerra anibálica. Después de vencer a Cartago, Roma no quedará satisfecha hasta que logre por fin borrar a Cartago del mapa político del Mediterráneo occidental. Observamos también una radicalización del imperialismo romano (destrucción de Corinto, Numancia etc.) y una redefinición del rol político de sus elites que a partir de este momento se muestran de forma progresiva reacias a ser integradas en el régimen del gobierno senatorial compartido de la República romana.

Autor

Mario Agudo Villanueva