A la sombra de los grandes yacimientos arqueológicos que atraen cantidades ingentes de turistas hay otros pequeños enclaves cuya labor resulta fundamental tanto para la conservación de nuestro patrimonio como para su difusión. La visita a estos lugares, si están bien gestionados, puede ser una experiencia muy didáctica, a veces más que perderse entre las nutridas colecciones artísticas de muchos de los museos que pueblan nuestro país. Hemos querido acercarnos a uno de estos sitios, la villa romana de l’Albir, en L’Alfás del Pi, Alicante, de la mano de su directora, Carolina Frías.

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Maqueta en la entrada de la villa de l’Albir. Foto: Museo de l’Albir

Pregunta – ¿En qué año se descubrió la villa romana de L’Albir y cuáles han sido las etapas de su puesta en valor?
Respuesta – El conjunto arqueológico de l’Albir es uno de los yacimientos tardorromanos más importantes de la Comunidad Valencia. Las excavaciones llevadas a cabo en las décadas de 1980 y 1990 sacaron a la luz un asentamiento rural datado entre los siglos II y VIII d.C. Su fase más monumental corresponde con los siglos IV y V d.C., cuando esta zona era un vicus formado por una villa señorial y un área funeraria en la que destaca un mausoleo de planta rectangular. Los primeros trabajos fueron dirigidos por el arqueólogo José Guillermo Morote, quien excavó la necrópolis cuyos restos muebles se encuentran depositados en el MARQ. Cuando estas campañas terminaron el Albir, la zona turística de playa del municipio de l’Alfàs del Pi, quedó urbanizada en su totalidad, a excepción de la parcela de la villa que fue adquirida por el Ayuntamiento de l’Alfàs del Pi y protegida como zona arqueológica. Después de más de 25 años en los que el yacimiento estuvo abandonado, el Ayuntamiento, en colaboración con la Universidad de Alicante, retomó los trabajos en 2008 bajo la dirección de Carolina Frías Castillejo y Jaime Molina Vidal. El objetivo de este proyecto era estudiar y proteger los restos arqueológicos al tiempo que convertir el yacimiento en un producto cultural, de ahí que desde el principio el equipo haya trabajado en priorizar la dimensión interpretativa, prestando una especial atención a las posibilidades que ofrecen la virtualización y los recursos tecnológicos.
El punto de inflexión del proyecto lo encontramos en el año 2011, cuando después de ejecutar la obra de cubierta y construcción de una pasarela en las termas, la Generalitat Valenciana reconoce el yacimiento como el Museo al Aire Libre Villa Romana de l’Albir. A partir de ese momento, el museo va incorporando nuevos recursos y nuevos espacios expositivos, entre los que debemos resaltar la guía virtual con realidad aumentada. Esta guía sobre Ipad, desarrollada por el equipo Patrimonio Virtual, permite visualizar sobre las propias estructuras de las termas una reconstrucción virtual de los espacios de baño originales.

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Restauración de bipedales de la villa de l’Albir. Foto: Museo de l’Albir.

El conjunto arqueológico de l’Albir es uno de los yacimientos tardorromanos más importantes de la Comunidad Valencia. Las excavaciones llevadas a cabo en las décadas de 1980 y 1990 sacaron a la luz un asentamiento rural datado entre los siglos II y VIII d.C. Su fase más monumental corresponde con los siglos IV y V d.C.

Pregunta – ¿Podría describirla brevemente?
Respuesta – La villa romana de l’Albir es un asentamiento rural cuya construcción se ha datado a mediados del siglo IV d.C. Se han documentado fases altoimperiales previas, pero su caracterización como centro productivo en esta época está aun por determinar. Se trata de un tipo de villa aristocrática que controlaría un fundus más o menos extenso en el que se incluirían otros asentamientos rurales campesinos, la necrópolis y un embarcadero ubicado en la playa del Racó. A mediados del siglo V d.C. se realiza una gran reforma en las termas, ampliándolas y cambiando el sentido de circulación del recorrido. Asimismo, se construye un oecus de grandes dimensiones, una estancia de representación en la que el dominus celebraba audiencias y banquetes. Los restos hallados durante las intervenciones arqueológicas indican que en la villa se producía aceite y vino y también se pescaba con fines comerciales. Actualmente conocemos la pars urbana del asentamiento, por lo que en las sucesivas campañas que se siguen realizando cada verano iremos descubriendo el resto de ambientes, tanto residenciales como productivos.

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Caldarium de la villa romana. Foto: Museo de l’Albir.

Se trata de un tipo de villa aristocrática que controlaría un fundus más o menos extenso en el que se incluirían otros asentamientos rurales campesinos, la necrópolis y un embarcadero ubicado en la playa del Racó.

Pregunta – ¿Con qué otros yacimientos arqueológicos del entorno pudo tener relación?
Respuesta – El Albir en época romana pertenecía al territorium de Allon, ciudad que se sitúa debajo de la actual Villajoyosa. El yacimiento, por tanto, tiene una gran vinculación con este núcleo urbano cuyos restos se pueden visitar en Vilamuseu, uno de los museos más potentes en nuestro país en cuanto a accesibilidad y a recursos interpretativos. La provincia de Alicante es muy rica en patrimonio arqueológico, por lo que en el entorno del Albir se localizan otras villas romanas tardías, como Banys de la Reina en Calpe o Xauxelles en Villajoyosa, pero la villa romana de l’Albir es la única que, por el momento, se encuentra abierta al público. Recomendamos también la visita al MARQ, ya que muchos de los materiales de los ajuares funerarios hallados en las antiguas excavaciones se encuentran expuestos en este museo. Algunas piezas son muy interesantes, como los restos de las caligae de un enterramiento o la colección de jarras y objetos de vidrio aparecidos en las tumbas.

La provincia de Alicante es muy rica en patrimonio arqueológico, por lo que en el entorno del Albir se localizan otras villas romanas tardías, como Banys de la Reina en Calpe o Xauxelles en Villajoyosa, pero la villa romana de l’Albir es la única que, por el momento, se encuentra abierta al público.

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Excavación de la necrópolis de l’Albir. Foto: Museo de l’Albir.

Pregunta – En la villa han aparecido una serie de enterramientos infantiles ¿eran habituales en este tipo de espacios?
Respuesta – Hemos identificado por el momento 6 fases constructivas, de las cuales una de ellas corresponde a una necrópolis infantil datada en el siglo VI d.C. con siete enterramientos, todos ellos de menores de hasta 10 años. Las tumbas se ubican entre los restos de estructuras de la villa, cuando este asentamiento ya se encontraba abandonado y sin funciones productivas. La reutilización de espacios de villas abandonadas para establecer áreas funerarias es una dinámica habitual documentada en multitud de yacimientos de periodos tardoantiguos. La pecularidad de la necrópolis del Albir es que, por el momento, tan solo se han localizado enterramientos infantiles. Dado que el yacimiento se encuentra en proceso de excavación, no descartamos el hallazgo de nuevos restos que nos ayuden a comprender esta fase del asentamiento.

La reutilización de espacios de villas abandonadas para establecer áreas funerarias es una dinámica habitual documentada en multitud de yacimientos de periodos tardoantiguos.

Pregunta – ¿De qué manera puede contribuir un yacimiento arqueológico como la villa de l’Albir a la revitalización y puesta en valor de un municipio?
Respuesta – Sin duda la valorización turística del patrimonio cultural es una de las líneas que las administraciones han de seguir para estructurar un destino turístico de calidad. L’ Alfàs del Pi es un municipio de 22.000 habitantes situado en la Costa Blanca, una de las áreas vacacionales más importantes de la Comunidad Valenciana. Su modelo turístico es el de sol y playa, pero con la apertura del Museo al Aire Libre Villa Romana de l’Albir, apoyado en el Centro de Interpretación del Faro y el Parc Natural de la Serra Gelada, se ha puesto en marcha un programa de estrategias y actividades que amplían notablemente la oferta complementaria mediante productos turísticos de carácter cultural y natural.

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Faro de Sierra Gelada, en el entorno de L’Alfás del Pi. Foto: Museo de l’Albir.

Sin duda la valorización turística del patrimonio cultural es una de las líneas que las administraciones han de seguir para estructurar un destino turístico de calidad.

Este yacimiento es un ejemplo de cómo un yacimiento abandondado, a partir de la voluntad política y de una adecuada gestión, se ha convertido en un museo arqueológico que genera riqueza.

Autor

Mario Agudo Villanueva