No fue hasta el redescubrimiento de Herculano y Pompeya y el inicio de las excavaciones, en 1738 y 1739 respectivamente, cuando las ciudades del Vesubio emergieron de las cenizas para convertirse en el centro de atención de la cultura occidental. A medida que fueron desenterrándose más áreas de las antiguas urbes, fue ampliándose también el alcance de su significado e interpretación. En estos momentos pioneros fue clave la implicación de Carlos III, por aquel momento rey de Nápoles y Sicilia, cuya política de protección del yacimiento fue puesta de manifiesto por viajeros como Johann Joachim Winckelmann y Goethe, que apenas pudieron visitarlo por las restricciones del monarca.

En el siglo XIX se emprendieron las primeras campañas arqueológicas emprendidas bajo criterios profesionales. Entre los especialistas que allí trabajaron, estuvieron dos hermanos, Fausto y Felice Niccolini, que pusieron su dominio de la litografía en color, técnica por aquel entonces pionera, al servicio de la divulgación de las maravillas escondidas bajo la lava durante siglos. Para ellos “Roma es simplemente un enorme museo, mientras que Pompeya es una antigüedad viva.”

pompeii_xl_mag_001_1608021430_id_1070344
La mitad inferior de la imagen muestra la parte sur de la Vía di Mercurio con el llamado Arco de Calígula en su extremo sur. La zona superior muestra el Vesubio. © Universitaetsbibliothek Heidelberg, Alemania

Fruto de aquel trabajo fue su obra Le case ed i monumenti di Pompei (Las casas y monumentos de Pompeya), que se publicó por entregas en Nápoles entre 1854 y 1896. La colección presentaba más de 400 imágenes en color, vistas, mapas y planos de la ciudad y de sus edificios públicos, pero también ofrecía un acceso sin precedentes a las residencias privadas de Pompeya. Su mérito residía en su capacidad para presentar las casas pompeyanas como espacios domésticos reales, sumergiendo a los lectores en un mundo hasta el momento desconocido para ellos.

pompeii_xl_mag_008_1608021438_id_1070407
Colección de artículos realizados en mármol, bronce y terracota. Foto: © Universitaetsbibliothek Heidelberg, Alemania

Las láminas ilustraban centenares de objetos con detalles sobre cada uno de ellos, incluyendo, por primera vez, datos sobre su localización. Este hecho hizo que la obra se convirtiera no solo en un objeto divulgativo, sino también en una referencia en las investigaciones pompeyanas. Además, mostraron con animadas recreaciones la vida cotidiana en los talleres, las tabernas y las tiendas de la ciudad, en sus plazas públicas, templos, teatros y baños.

pompeii_xl_mag_004_1608021435_id_1070380
Casa de la Parete nera, muro sur de la exedra, zona superior de una pintura mural en el tercer estilo con Zeus sentado, 20-30 d.C. Actualmente destruida. Foto: © Universitaetsbibliothek Heidelberg, Alemania

La editorial Taschen ha recogido el testigo de los Niccolini con una extraordinaria edición plurilingüe -alemán, francés, inglés- de su obra en formato XXL. De la mano del arqueólogo Valentin Kockel y del catedrático Sebastian Schütze, se nos presentan 648 páginas, de 28,5 x 39,5 cm, ilustradas a todo color, con tapa dura y una cuidada y exquisita impresión en papel verjurado.

Más información sobre la publicación: https://www.taschen.com/pages/es/company/blog/827.resurgiendo_de_las_cenizas.htm

Autor

Mario Agudo Villanueva