Viaje a la Grecia clásica

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Este nuevo libro, Viaje a la Grecia clásica, hibrida los géneros de la crónica de viajes y del ensayo en un contexto compartido: la civilización griega y los puentes que la antigua Grecia tiende hasta nuestros días. El itinerario que en él se narra discurre por las regiones griegas septentrionales, con una distancia y una duración muy parecidas a las del viaje a Turquía contado a través de Tras las huellas de Heródoto: unos 2.500 kilómetros recorridos en un par de semanas de otoño.

Quien haya leído Tras las huellas de Heródoto —algo conveniente pero en absoluto necesario para disfrutar de Viaje a la Grecia clásica— descubrirá una dinámica común en ambos: visitas a los yacimientos arqueológicos por donde discurrió la ruta del rey persa Jerjes en su expedición contra Grecia, regresiones de 2.500 años para contemplar el mundo en época clásica, la narración del propio viaje, siempre en solitario, anécdotas de entonces y de ahora y, cómo no, reflexiones surgidas con ocasión de todo lo anterior. Un continuo proceso de hilvanar ideas.

Con prólogo de Pedro Olalla, este sugerente libro nos sumerge en un itinerario lleno de historia. Una obra que hibrida dos géneros narrativos: el ensayo histórico y el libro de viajes. 

Dos de los episodios de este viaje cobran una intensidad especial: el primero fue la llegada a la península de Athos, donde Jerjes ordenó excavar un canal de 2 kilómetros de longitud para el paso de su impresionante flota, y la estancia en uno de los monasterios ortodoxos de la república teocrática de Athos, donde el tipo de vida de sus monjes sigue siendo igual al que tenían mil años atrás, en plena época bizantina; el segundo episodio intenso fue el de la visita a dos centros de refugiados sirios y al paso de Idomeni, en la frontera con Macedonia del Norte, incursiones arriesgadas y muy emotivas que guardan, como se verá, una íntima relación con Heródoto.

Como el trayecto de Turquía comenzó en Caria, al suroeste del país, y terminó en la frontera greco-turca, el itinerario que se narra en este libro comienza en este mismo lugar –junto al Evros, río fronterizo de relevancia estratégica y de resonancias mitológicas–; a partir de ahí recorrí la región de Tracia, la isla de Tasos, el monte Athos y Calcídica, la ciudad de Tesalónica, la Alta Macedonia, el monte Olimpo y Tesalia, hasta alcanzar el clímax final en las Termópilas, el desfiladero donde, pese a la derrota, comenzó a fraguarse la grandiosa victoria de los griegos sobre los persas.

Esta crónica pretende acercar al lector a la Historia de Heródoto, esa maravillosa obra que en plena adolescencia me facilitó una valiosa lección de vida y el acceso a la Antigüedad griega, y trata a la vez de resaltar la distinción entre el orgullo, acaso el rasgo más sobresaliente del gran Leónidas de Esparta, y la vanidad, personificada en el rey persa Jerjes.

Las ideas ilustradas griegas sirven como herramienta para buscar el linde entre el orgullo, una virtud necesaria en momentos determinantes, y un defecto detestable como la vanidad. También muestran el contraste entre súbdito y ciudadano, conceptos muy vivos en los que no solemos reparar al considerar que nuestras conquistas sociales durarán siempre. Mientras que los guerreros al servicio del Imperio persa eran meros súbditos al servicio de un rey soberano, los griegos tenían la condición de ciudadanos iguales ante la ley, lo que determinó que decidieran hacer frente a aquel inmenso ejército asiático: los agresores luchaban para evitar los latigazos de sus superiores, los agredidos lo hacían para defender su libertad.

De hecho, la libertad es el valor que mejor retrata a Heródoto. Influido por su condición de apátrida, ya que tuvo que abandonar Halicarnaso a la edad de 17 años para escapar del yugo persa, jamás se debió a gobernante alguno ni tan siquiera escribió por encargo de nadie. No solo fue el primer historiador, sino un extraño caso de ejercicio libre de esta disciplina, alguien que nunca obedeció al poder sino a su propia conciencia: de ahí su honestidad.

En definitiva, este es un libro que trata de adentrarnos en la esencia de lo heleno y, por lo tanto, en la de la sociedad en la que vivimos. Una esencia que reside en los antiguos pensadores griegos, en sus viajeros y en los horrores y placeres que ofrece la ribera del Mediterráneo.

Autor

Antonio Penadés, autor de “Viaje a la Grecia clásica”