Píteas: el explorador que surcó los mares del norte

Más o menos al mismo tiempo que Alejandro Magno extendía los confines del mundo cultural griego hasta la India, un explorador y geógrafo masaliota de nombre Píteas surcaba los mares del norte (1). Su intrépida y controvertida peripecia fue alabada y criticada desde la Antigüedad. Siguiendo el enfoque inaugurado por Eudoxo de Cnido, que sentó las bases de una disciplina geográfica de inspiración científica, emprendería un largo recorrido que le llevaría a traspasar las columnas de Heracles para surcar aguas desconocidas hasta entonces para el mundo mediterráneo.

islas
Islas Vestman vistas desde playa de Landeyjahöfn, Islandia. Foto: Raúl Sanz Pastor.

No sabemos los motivos que impulsaron a nuestro protagonista a asumir tal aventura. Algunos autores han argumentado un móvil puramente exploratorio, otros han acudido a razones comerciales -lo que podría ser cierto habida cuenta de la actividad principal de la colonia masaliota- o, incluso, hay quien ha apuntado a motivos políticos, señalando como inspirador al propio Alejandro Magno, decidido a explorar la costa europea ante una posible conquista de Occidente, plan que pudo estar diseñando el rey macedonio antes de morir en Babilonia. Sea como fuere, Píteas plasmó por escrito las memorias de su viaje en una obra que no se ha conservado hasta nuestros días, pero de la que tenemos muchas referencias gracias a los comentarios posteriores: Sobre el Océano.

El itinerario

Es difícil conocer con exactitud el itinerario que siguió Pítias, pues debemos reconstruirlo a partir del eco que de su testimonio nos ha llegado a través de fuentes secundarias. Incluso se ha apuntado a que la primera parte de su viaje pudo transcurrir por tierra, desde Masilia hasta Bretaña, pero no parece una opción muy razonable, teniendo en cuenta que tenía que atravesar tierras altamente peligrosas y que la tradición marinera de la colonia era muy importante.

En el caso de que hiciera todo el recorrido en barco, la propuesta más aceptada es la que le sitúa cruzando las columnas de Heracles para recorrer la costa atlántica ibérica y gala hasta el extremo de Bretaña, desde donde se habría lanzado a las islas británicas tomando como base la isla de Ouessant. Su ruta debió de continuar por el Mar de Irlanda hasta las islas Shetland, desde donde pudo alcanzar la nórdica Thule para descender hacia el sur con el fin de adentrarse por el Báltico hasta el Golfo de Danzig y retornar por la costa oriental de Britania.

¿Cuál es la isla de Thule?

La latitud que Píteas atribuye a Thule es de 63º N, a uno solo del Círculo Ártico.  Según el explorador masaliota, son las últimas tierras habitadas en septentrión. Este dato ha hecho pensar a muchos investigadores que podría tratarse de Islandia (2). Además, Eratóstenes, a partir de este relato, sitúa Thule a 65º N, es decir, justo en la ubicación de la isla nórdica y, por si fuera poco, Píteas señala que el lugar está a seis días de navegación al norte de Britania, lo que supone, a una media de 130-160 kilómetros por jornada, la distancia que separa ambos enclaves.

P1080760
Vistas de Sólheimasandur desde el promontorio de Dyrhólaey, Islandia. Foto: Raúl Sanz Pastor.

El hecho de que el explorador masaliota mencionara noches de dos o tres horas de duración, que los indígenas le mostraran el lugar donde el sol descansa y que viera hielos flotantes, podría encajar con esa localización. Por otro lado, Píteas afirma que en estas latitudes no se da la vid y que la agricultura es posible solo a duras penas. Los alimentos más habituales son el mijo, hierbas, raíces y frutos. El trigo escasea y apenas hay eras por el sol escaso y el exceso de lluvias. Por Estrabón sabemos que describió aquellas tierras como sigue: “hay ni tierra propiamente dicha ni mar ni aire, sino una cierta mezcla de estos elementos parecida a la medusa, y en la que afirma que la tierra, el mar y todo está suspendido y es como si aprisionase a todas las cosas y sobre la que no es posible ni caminar ni navegar” (II, 4, 1) . La referencia a la medusa podríamos  entenderla como una metáfora de la uniformidad grisácea de las aguas gélidas del Báltico, mientras que la imposibilidad de caminar ni de navegar podría referirse al efecto de la congelación de la superficie marina.

Sin embargo, esta información no es suficiente para otros autores, que han situado Thule en la costa noruega, en la isla de Smøla (3), frente a Trondheim, pero también la han vinculado con las islas Shetland, las islas Feroe o, incluso, Groenlandia. Lo cierto es que no podemos situar con exactitud su ubicación, habida cuenta de que, incluso, Píteas podría haber dado este nombre a todas las tierras habitadas a partir de cierto punto, a modo de región, como es el caso de Escitia, Libia o Etiopía.

La latitud que Píteas atribuye a Thule es de 63º N, a uno solo del Círculo Ártico.  Según el explorador masaliota, son las últimas tierras habitadas en septentrión. Este dato ha hecho pensar a muchos investigadores que podría tratarse de Islandia.

Los hallazgos de Píteas

Píteas fue navegante y científico. Describió y explicó las mareas en relación con las fases lunares, hizo una descripción general de Gran Bretaña y de Irlanda, consignando su perímetro en estadios, y situó correctamente el Círculo Ártico y, dentro de él, el Polo. También asignó la latitud de Masalia con cierta exactitud: 43º 12′ -la real es de 43º 17′-, utilizando como método la relación entre la altura del gnomon y su sombra (4). Muchas de las localizaciones que ofrece Estrabón en su Geografía pudieron ser tomadas de Píteas, a pesar de que el famoso geógrafo lo critique agriamente. El masaliota utilizaba progresiones aritméticas, siguiendo el método de la astronomía babilonia.

Su gran mérito fue el de hacer progresar la ciencia geográfica de una manera determinante. Sus datos fueron admitidos, a grandes rasgos, por Dicearco, Eratóstenes, Hiparco y Ptolomeo. Sin embargo, en nuestro recuerdo queda la crítica que de su obra hicieron dos legos: Polibio y Estrabón.

Píteas de Masilia describió y explicó las mareas en relación con las fases lunares, hizo una descripción general de Gran Bretaña y de Irlanda, consignando su perímetro en estadios y situó correctamente el Círculo Ártico y, dentro de él, el Polo.

La razón de las críticas

Estrabón se refiere con frecuencia a la obra de Píteas y siempre lo hace de manera desdeñosa (I, 3, 1; I, 4, 2-5; II, 1, 12 y 18; II, 3, 5; II, 4, 1; II, 5, 8 y 43; III, 2, 11; III, 4, 4; IV, 2, 1; IV, 4, 1; IV, 5, 5; VII, 3,1). Dion ha señalado que esta acritud podría tener su origen en la propaganda romana, que presentó a César como el primero en visitar Britania en un momento en el que Augusto, después de llegar con Druso y Tiberio hasta la desembocadura del Elba, preparaba una expedición contra las islas en 27-26 a.C., aunque luego fue abandonada (5).

Píteas asignó la latitud de Masalia con cierta exactitud: 43º 12′ -la real es de 43º 17′-, utilizando como método la relación entre la altura del gnomon y su sombra

Es posible que la obra geográfica de Píteas sobre una zona del mundo que no volvió a ser examinada hasta mucho tiempo después fuera tan completa que levantara los recelos de los autores del discurso romano. Sea como fuere, Píteas merece el calificativo de “mentiroso” y sus descubrimientos fueron ninguneados por Estrabón, que dice de él: “En efecto, el que informa sobre Thule, Píteas, está considerado como un gran mentiroso y, de hecho, los que han visto Britania y Yerne nada dicen acerca de Thule, pese a mencionar otras pequeñas islas alrededor de Britania” (I, 3, 1).

P1080914
Agujas Reynisdrangar vistas desde la iglesia de Vík í Mýrda, Islandia. Foto: Raúl Sanz Pastor.

El legado de Píteas

Poco después de Píteas, Dicearco de Mesene, al final del siglo IV a.C., siguiendo la línea iniciada por Eudoxo, midió de nuevo la circunferencia terrestre, con un método semejante al que utilizará Eratóstenes, dándole un valor de 300.000 estadios. Precisamente es al científico de Cirene a quien más respeta Estrabón, a pesar de que tanto él como Hiparco dan una gran credibilidad a Píteas. Más tarde, en el siglo II-I a.C., Posidonio de Apamea publica una obra de idéntico título a la del explorador masaliota, Sobre el Océano. En ella describe nuevamente las mareas, referencia que es tomada por Estrabón (III 5,8), y volvió a medir la circunferencia terrestre. Tanto Píteas (II, 5, 8) como Hiparco y Posidonio (II 5, 43) utilizan la idea de un Círculo Ártico fijo, sea nuestro Círculo Polar a 24º del Polo y 66º del Ecuador, sea el de las estrellas siempre visibles en una latitud dada, la de Grecia, círculo que está a 36º del Polo. Por otro lado, las famosas tablas de latitudes de Ptolomeo se construyeron sobre la duración del día más largo, lo que probablemente remonta a Hiparco, pero Eratóstenes y Píteas, que dio para Masalia la más antigua medida conocida de latitud a partir de la razón gnómica, ya habían utilizado el gnomon para este fin.

Notas

(1) Masalia, del griego Μασσαλία, actual Marsella. Sabemos por Tucídides (I, 13) que griegos de Focea, en Anatolia, fundaron este asentamiento comercial al sur de Francia hacia el siglo VII a.C.

(2) En la Edad Media el nombre de Tule se utilizaba para designar a Islandia.

(3) Kleineberg, A.; Marx, C.; Knobloch, E. y Lelgemann D. (2010): Germania und die Insel Thule. Die Entschlüsselung von PtolemaiosAtlas der Oikumene. Wissenschaftliche Buchgesellschaft. Darmstadt.

(4) Dion, R. (1977): Aspects politiques de la géographie ancienne. París.

(5) El gnomon era un instrumento utilizado para hacer cálculos de latitud, viene del griego γνώμων, que significa “guía” o “maestro”. Se trataba de un objeto alargado cuya sombra se proyectaba sobre una escala graduada para realizar medidas. Podía utilizarse como un horologium o reloj para marcar las horas, o bien como calendario que indicaba los solsticios y las estaciones. Solo al utilizarlo para calcular con él la sombra del equinoccio se convertía en un importante instrumento astronómico, pues permitía emplazar el Ecuador celeste y, por ende, el terrestre y así determinar la latitud. Para ello era imprescindible una correcta ubicación en dirección Norte-Sur, perfectamente perpendicular.

Bibliografía

Estrabón. Geografía. Traducción y notas de J.L. García Ramón y J. García Blanco para Gredos. Madrid, 1991.

Molina Marín, I. (2010): “Geographica: ciencia del espacio y tradición narrativa de Homero a Cosmas Indicopleustes”. Universidad de Murcia.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Paco dice:

    Muy curíoso e increible

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s