La figura de Epicuro es una de las más relevantes del panorama filosófico griego, en especial por el impacto que su pensamiento ha tenido sobre el hombre moderno. En el siglo II, en una pequeña localidad de Licia, Enoanda, un hombre de nombre Diógenes decidió plasmar algunas de sus ideas principales en un muro de dimensiones colosales, ubicado en el ágora de la ciudad, para que todo el que pasara por allí pudiera leer e interiorizar la receta de lo que para ellos suponía el camino hacia la felicidad. Carlos García Gual, catedrático de Filología griega de la Universidad Complutense de Madrid, además de escritor, crítico y traductor, ha recogido su contenido en una obra de gran interés El sabio camino hacia la felicidad. Diógenes de Enoanda y el gran mural epicúreo (Ariel). Con él hemos querido hablar de la inscripción y de las conclusiones que podemos extraer de la lectura de su contenido.

Pregunta – La inscripción de Enoanda mandada elaborar por un tal Diógenes ha permitido verificar el testimonio que sobre el pensamiento de Epicuro nos trasladó otro Diógenes, Diógenes Laercio ¿qué otras aportaciones nos ha legado semejante obra?
Respuesta- Hay que recordar que tenemos pocos textos de Epicuro a pesar de que él escribió mucho, ya que la censura y su enemistad de otras sectas, hizo que se perdieran casi todos o todos sus libros (Onfray lo ha subrayado muy bien). Triunfó la filosofía idealista platónica, opuesta al epicureísmo. La suerte nos ha ofrecido dos testimonios importantes, de textos epicúreos, por un lado los papiros de la Villa de los papiros de Herculano, que son fundamentalmente una biblioteca de un epicúreo llamado Filodemo (S. I a.C.) y, por parte, los restos de una inscripción del siglo II d.C. encargados por un tal Diógenes de Enoanda. Se trata de los restos descubiertos a fines del XIX de lo que fue una inscripción monumental de casi 100 metros de largo y 4 de alto situada en el ágora de esa pequeña ciudad de Asia Menor.

Pregunta – “la mayoría de la gente andan enfermos en masa, afectados como por una epidemia, por sus falsas opiniones acerca de las cosas”… Frente a esta situación, los epicúreos proponen una terapia, la sabiduría ¿no es esta solucion aplicable a la vorágine con la que vivimos hoy en día?
Respuesta – La filosofía de Epicuro se presenta como una especie de medicina contra la epidemia de necedad y angustia que afecta a la mayoría de la gente de la época. Promete una salvación a través de su mensaje filosófico. Epicuro pensaría lo mismo de la sociedad actual, que está enferma de ignorancia y ambición y sometida a la propaganda de los medios de comunicación y al consumo desenfrenado, olvidando que para ser felices hay que cuidar bien nuestros deseos y que los naturales son fáciles de conseguir, mientras que los superfluos son difíciles de conseguir.

Pregunta – La actitud de los epicúreos ante los dioses queda clara. “No es impío quien suprime los dioses del mundo, sino quien atribuye a los dioses las opiniones del vulgo”. Para Epicuro ¿qué son los dioses y qué papel tienen respecto a los humanos?
Respuesta – No niega la existencia de los dioses, pero sí la providencia. Piensa en ellos como seres absolutamente felices, pero que no se ocupan del mundo. Son como ejemplos para el sabio feliz por su serenidad y su disfrute de la vida. Epicuro pensaba que participar de las fiestas religiosas puede ser algo placentero por la evocación de esos seres felices.

Epikouros_Met_11.90
Retrato de Epicuro. Foto: Wikimedia

Pregunta – En uno de los pasajes de la inscripción se nos dice “¿quién iba a elegir lo que nunca se encuentra?”, en lo que entiendo que es una clara alusión a la búsqueda del placer en esta vida, sin esperar a otra que no sabemos si es seguro que llegará. Es un mensaje de abierta oposición a pensamientos anteriores, como el platonismo, y a corrientes mistéricas contemporáneas, como el cristianismo, el mitraismo o los cultos a Isis, Serapis, Cibeles o Sabacio. En su opinión ¿por qué el epicureísmo se diluyó frente a estas otras corrientes de pensamiento?
Respuesta – El muro fue destruido parece que pronto, no sabemos si por enemigos religiosos o adversarios de los epicúreos, lo cual es probable. El mensaje de salvación del cristianismo y otras sectas mistéricas era mucho más atractivo para la masa, prometía una vida eterna y justicia en el más allá, donde serían premiados los creyentes. El epicureísmo se limitaba a este mundo y negaba toda trascendencia. Estas sectas religiosas hicieron una propaganda muy exitosa, mientras que el epicureísmo se reducía a círculos de amigos y es una rareza que Diógenes se empeñara en elaborar ese gran manifiesto en piedra. Los estoicos buscaban más la propaganda pública, mientras que los epicúreos se refugiaban en pequeños círculos de amigos imitando el jardín del maestro. Así se puede constatar en el mundo romano.

Pregunta – Para los epicúreos la justicia surge por un mutuo acuerdo entre los hombres, que buscan así minimizar el daño que puedan hacerse entre ellos ¿no es esta una concepción un tanto negativa de la naturaleza humana en cuanto que supone que el mal es inevitable?
Respuesta – No creían en una justicia natural sino en la justicia como producto de la civilización, como una especie de pacto, parecido al contrato social de Rousseau, para no dañarse unos a otros. Los sabios no necesitarían ese pacto, pero están protegidos por él. Probablemente esa teoría se remonta a los sofistas, que tenían planteamientos similares.

Pregunta – “La patria de todos es una sola: la Tierra entera”. Una declaración contraria al helenocentrismo que dominaba en el pensamiento griego…
Respuesta – El epicureísmo es una filosofía helenística, cuando ya las poleis han entrado en crisis y por eso tiene una perspectiva universal. El cosmopolitismo ya había sido adelantado por los cínicos y se encuentra también en los estoicos, que dicen que creen en una providencia universal. Los epicúreos piensan en una especie de fraternidad entre los seres humanos más racionales.

Pregunta – Los epicúreos dicen que todos los hombres son iguales, no se diferencian por su linaje o sus posesiones, sino por su actitud ¿A qué se refieren entonces cuando afirman que no todos son capaces de alcanzar la sabiduría?
Respuesta – Yo creo que se refieren a una actitud de búsqueda del saber y, también, a una aptitud en el sentido de que unos son más inteligentes que otros. La idea de la igualdad de los seres humanos estaba ya en los sofistas y los epicúreos constatan que la mayoría está movida por impulsos irracionales, como la ambición, la envidia, etc. Mientras que el verdadero sabio desprecia esas pasiones.

9788434423794
Portada del libro

Pregunta – “Aunque el cuerpo del ser humano haya envejecido, la inteligencia del ser humano aún se mantiene firme”. ¿La defensa de la vejez es una aportación de los epicúreos?
Respuesta – Es una novedad relativa porque, en general, los griegos apreciaban siempre la juventud, pero de algún modo hay ecos de teorías parecidas, por ejemplo en Platón, o en el mismo Cicerón. Una diferencia es que en el Tratado sobre la vejez de Cicerón, los viejos merecen respeto por su sabiduría política, como por ejemplo el viejo Catón, mientras que los epicúreos, y especialmente Diógenes, aprecian la vejez como madurez y un gusto especial por la experiencia vital. Por otra parte, en ese elogio de la vejez hay rasgos realistas que reconocen las pérdidas físicas que una larga edad comporta.

Pregunta – Diógenes de Enoanda nos dice en su inscripción que expone el pensamiento de Epicuro como remedio del alma para todo el que quiera alcanzar la felicidad. Una actitud filantrópica diferente a la que la escuela del jardín habría practicado ¿qué pudo influir en Diógenes para abrir la doctrina a todo el mundo?
Respuesta – Yo creo que es un rasgo bastante original esa filantropía de Diógenes, ya que los epicúreos apreciaban sobre todo la amistad, pero reducida a los círculos de amigos, sabios, serenos, y menospreciaban al vulgo, la gente en general. Aquí en cambio, está claro que Diógenes se dirige a todo el mundo y envía un mensaje de felicidad para todos, sean de donde sean, ciudadanos, extraños, que sepan apreciar la razón y la filosofía.

Autor

Mario Agudo Villanueva