El yacimiento arqueológico de Ullastret es uno de los más importantes del noreste peninsular. Allí se han encontrado multitud de cabezas cortadas que parecieron utilizarse como elemento propagandístico por parte de las elites que detentaban el poder económico y militar. La sede del Museu d’Arqueologia de Catalunya en este enclave albergó hace unos meses la exposición “Els caps tallats d’Ullastret. Violència i ritual al món iber” i “Caps Tallats. Símbols de poder”, comisariada por Carmen Rovira-Hortala y Gabriel de Prado. La muestra cristalizó en un magnífico catálogo, publicado posteriormente, en el que se profundiza en los estudios más recientes que se han realizado sobre este fenómeno. Mediterráneo Antiguo ha querido conversar con ambos investigadores para acercar a sus lectores a esta violenta práctica que, lamentablemente, todavía sigue vigente en la actualidad.

Secuencia de la reconstrucción facial de uno de los cráneos. Foto: Visualforensic

Pregunta – Ullastret es uno de los yacimientos más importantes de la protohistoria mediterránea peninsular ¿Podría explicarnos las razones de su relevancia? 

Gabriel de Prado – El conjunto arqueológico de Ullastret, declarado Bien de Interés Cultural, aglutina una serie de yacimientos arqueológicos de época ibérica entre los que destacan los asentamientos de hábitat del Puig de Sant Andreu y la Illa d’en Reixac que, conjuntamente, ocuparon una superfície intramuros superior a las 15 hectáreas. A partir de estas dimensiones, y aplicando formulas de cálculo demográfico adaptadas a la antigüedad, se puede deducir que a partir del s. IV a.C. la ciudad ibérica de Ullastret podria haber albergado una población superior a los 6.000 habitantes, constituyendo el núcleo habitado más importante del nordeste peninsular en esa época.

La instalación en la zona del asentamiento griego de Emporion, a partir del s. VI a.C., constituyó un elemento fundamental para el desarrollo de las comunidades indígenas que ocuparon este territorio. A través de este enclave comercial se multiplicaron de manera exponencial las posibilidades comerciales, con la llegada de productos procedentes de todo el Mediterráneo y una fuerte influencia griega en muchos aspectos culturales y tecnológicos. Esta influencia es especialmente visible en las imponentes fortificaciones defensivas de la ciudad ibera de Ullastret que, sin duda, se inspiran o están diseñadas a partir de modelos mediterráneos preexistentes.

Perfil de uno de los cráneos junto a su radiografía. Foto: MAC-Ullastret

Pregunta – Uno de los aspectos más enigmáticos del yacimiento fue la aparición de las cabezas cortadas ¿cuantas son y qué características tienen?

Carmen Rovira-Hortala – En los dos núcleos residenciales de Ullastret han aparecido cabezas cortadas y atravesadas por clavos desde los inicios de las excavaciones en 1947 pero las descubiertas más recientemente, en 2012 en el Puig de Sant Andreu, constituyen un caso especial por su cantidad (restos óseos de 5 individuos concentrados en una pequeña superfície de una calle). El extraordinario estado de conservación de alguno de estos cráneos ha permitido su estudio por un equipo de especialistas en múltiples disciplinas científicas para conocer a quienes pertenecían, cómo murieron y qué tratamiento recibieron.

Los exámenes paleoantropológicos y distintos análisis como los de ADN o isótopos han revelado que se trataba de cabezas masculinas, de personas que fallecieron a distintas edades (desde la adolescencia hasta un estadio adulto avanzado) y que no estaban emparentados entre sí por vía materna. Sobre su estilo de vida se sabe también que su dieta era rica en alimentos cárnicos y derivados lácteos. Algunos de ellos presentan lesiones por arma blanca (probablemente de espada) , que habrían recibido en combate así como otros cortes generados en el momento de ser decapitados. Distintas características de estos últimos, como por ejemplo su trayectoria, no concuerdan con las de las de ejecuciones sumarias, sino que se llevarían a cabo sobre cuerpos caídos, los de unas víctimas que ya habrían muerto o estarían agonizando tras la lucha. Los largos clavos que atraviesan los cráneos de un extremo a otro no tienen relación con su muerte, tratándose sólo de elementos necesarios para fijarlos de manera estable a soportes de madera (vigas, extremos de postes, hornacinas, etc…).

Otro de los cráneos aparecidos en Ullastret. Foto: MAC-Ullastret

Pregunta – ¿Qué podemos decir sobre su función y con qué culturas pondría en conexión este hallazgo?

CR – Los hallazgos de Ullastret y otros similares, aunque no tan numerosos, como el conjunto del oppidum del Puig Castellar en Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), descubierto a principios del s.XX, eran despojos humanos privados de tratamiento funerario pero que habían sido manipulados para esgrimirlos como trofeos de guerra. Se convirtieron en elementos conmemorativos de victorias bélicas al exponerlos en distintos puntos de la trama urbana de los principales oppida ibéricos septentrionales. Esos emplazamientos se elegían estratégicamente pues solían ser las entradas de los recintos, las calles más concurridas y fachadas de edificios relevantes. Además se colocaban de manera bien visible junto a armas (arrebatadas a esos mismos enemigos vencidos) por lo que pueden considerarse elementos propagandísticos de quienes detentaban el poder gracias a su superioridad político-militar, es decir, de la aristocracia guerrera.

Los rituales guerreros que pasan por la exhibición de restos cefálicos humanos como trofeos se han documentado en múltiples culturas a lo largo del tiempo. En el caso de la edad del Hierro continental, se relacionan por ejemplo con los escitas y los tauros en base a fuentes documentales, pero disponemos de más evidencias en el mundo céltico, y gracias tanto a excavaciones arqueológicas como a menciones textuales de autores antiguos como Diodoro de Sicilia, se aprecia una especial incidencia de las mismas en el sur de la Galia. Galos e íberos del Golfo de León compartían, pues, estas costumbres así como el tipo de armamento (denominado “lateniense”) a diferencia de otras poblaciones vecinas como las comunidades ibéricas más meridionales.

Análisis de los cráneos en el Hospital de Palamós. Foto: MAC-Ullastret

Pregunta – Se han encontrado restos semejantes en otros lugares de la península?

CR – A pesar de que en otros hábitats de la edad del hierro peninsulares se hayan documentado restos óseos humanos y más concretamente fragmentos de cráneo, las cabezas cortadas y enclavadas, frecuentemente asociadas a armas amortizadas, constituyen hallazgos específicos de las comunidades ibéricas del extremo nororiental de entre finales del s.V y principios del s.II a.C. Se sitúan en algunos de los principales establecimientos residenciales de una franja costera situada al norte del río Llobregat ocupada esencialmente por las poblaciones de layetanos e indiketas. No hay que dejar de lado sin embargo que en contexto celtíbero existen también elementos iconográficos de bronce de los s.II-I a.C., como las fíbulas de caballito o los báculos de bronce de Numancia, que representan jinetes portando de cabezas cortadas, por lo que no se descarta que en ese ámbito también pudieran haber efectuado rituales paralelizables de los que aún no haya testimonio arqueológico directo.

Proceso de manipulación de las cabezas cortadas. Foto: MAC-Ullastret

Pregunta – ¿Cuáles son las líneas actuales de la investigación arqueológica en Ullastret? 

GP – En los últimos años la sede de Ullastret del Museu de Arqueologia de Catalunya ha desarrollado diversas líneas de investigación, en algunos casos en colaboración con otras entidades como el Instituto Arqueológico Alemán de Madrid o la Universidad de Montpellier, que se han centrado en el estudio de los yacimientos de hábitat de Ullastret y su entorno utilizando la más avanzada tecnología en prospección geofísica aplicada a la arqueología. Algunas de estas líneas de trabajo todavía están vigentes, incluyendo el estudio de los restos craneales humanos aparecidos en Ullastret el año 2012 y la investigación vinculada a la necrópolis de incineración del Puig de Serra, yacimiento integrante también del conjunto arqueológico de Ullastret. No obstante, a partir de este año 2016 se inicia también una línea de investigación relacionada con el estudio y reconstrucción virtual del área sacra del asentamiento del Puig de Sant Andreu.

Portada del libro

Pregunta – Recientemente se ha publicado un libro sobre las cabezas cortadas ¿cuál es su objetivo y dónde podrá adquirirse?

CR – El libro es el catálogo de la exposición “Els Caps tallats d’Ullastret. Violència i ritual al món iber”. Está a la venta en las tiendas del Museu d’Arqueologia de Catalunya en Ullastret y Barcelona. Con él pretendemos dar a conocer detalladamente, pero en tono divulgativo y con un importante apoyo gráfico, por un lado los resultados del proyecto de investigación centrado en los recientes hallazgos de Ullastret que demuestra la importancia de la aplicación de las nuevas tecnologías en la arqueología y en una segunda parte, situar este ritual en su contexto histórico a través de un análisis de fuentes escritas, la iconografía y paralelos arqueológicos. Esto permite apreciar la dimensión y el significado del fenómeno de las cabezas cortadas en el sur de Europa durante la edad del Hierro. Finalmente, en el epílogo, se hace una reflexión sobre la perdurabilidad de la violencia tomando la decapitación como hilo conductor puesto que los trofeos en forma de cabeza cortada están documentados en muchas otras culturas además de la ibérica y, por desgracia, aún hoy vemos su imagen de actualidad en los medios de comunicación.

Autor

Mario Agudo Villanueva