La cultura de El Argar es una de las más relevantes de la prehistoria peninsular. La investigación de los yacimientos arqueológicos del horizonte argárico sigue aportando nuevas informaciones sobre su historia, urbanismo, economía y sociedad. Dos de estos enclaves han ocupado la primera plana de la actualidad arqueológica de los últimos años, los de La Bastida de Totana y La Almoloya, en la provincia de Murcia, ambos investigados por el equipo que dirige Vicente Lull, de la Universitat Autónoma de Barcelona. Por segunda vez en nuestra web, hemos querido conocer el transcurso de estos trabajos, centrados ahora en La Almoloya.

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Vista general de una de las secciones adosadas al muro de La Almoloya. Foto: Mario Agudo

Pregunta – En La Bastida de Totana se han excavado ya un importante fragmento de muralla, con características muy especiales en la península, y una amplia sección de viviendas, entre las que destacan una zona ritual, un almacén, un taller metalúrgico y una carnicería, así como lo que parece una torre defensiva y un edificio en la cima del monte donde apareció un enterramiento con un importante ajuar ¿cuáles serán las siguientes fases de la excavación y qué novedades pueden aportar al conocimiento del yacimiento?

Respuesta – Está previsto continuar la excavación monte arriba siguiendo el trazado de la muralla y acometer los trabajos en la cima del cerro. No obstante, el plan no tiene, de momento, calendario a causa de las dificultades económicas para llevarlo a cabo.

Diadema de plata recuperada en los ajuares de la tumba principesca de La Almoloya. Foto: UAB

Pregunta – La Almoloya ha arrojado también restos de gran importancia, que parecen mostrar que era un centro político y de explotación del territorio de primer orden ¿se han documentado a nivel arqueológico contactos entre Totana y La Almoloya?

Respuesta – La Almoloya constata multitud de contactos con diversas áreas de El Argar. Evidentemente con La Bastida, pero algo que nos estimula especialmente es la relación entre Murcia y Almería, es decir entre La Almoloya y el yacimiento de El Argar que hemos podido constatar en trabajos de cerámica y del metal.

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Recinto identificado con una sala de audiencias. Foto: Mario Agudo
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Espacio entre dos viviendas, posible calle. Debido a su estrechez se considera que al entrada debía de realizarse por los tejados. Foto: Mario Agudo Villanueva

Pregunta – ¿En qué fase se encuentra actualmente la investigación de La Almoloya?

Respuesta – La Almoloya esta excavada cerca de un 80% de su superficie. El plan es finalizar la excavación de los complejos habitacionales de la última fase y proceder a trabajos de consolidación y restitución de estructuras para evitar su deterioro y salvar este monumento magnífico de la vida de un pueblo hace 4000 años. La Almoloya es un verdadero museo de la vida y es el único de la Edad del Bronce europea continental que se ha excavado en casi toda su extensión y que conserva sus casas, sus calles, sus edificios públicos y la primera manifestación de arquitectura política que conocemos.

Tumba principesca de La Almoloya. Foto: UAB

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Enterramientos en uno de los niveles de ocupación de una de las habitaciones. Foto: Mario Agudo
Pregunta – ¿Qué hipótesis se barajan sobre el origen de estas poblaciones: evolución de culturas autóctonas o asentamientos foráneos?

Respuesta – Nuestra hipótesis es la de una evolución autóctona y para confirmarla o descartarla estamos trabajando en la actualidad. Nos encantaría que no fuera así, es decir, que las tesis orientalistas volvieran, esta vez con  justicia, a prevalecer y tenemos indicios sorprendentes como la muralla de La Bastida y sus probables paralelos orientales, pero de momento, la mayoría de los materiales arqueológicos apuntan a una continuidad.  Poco a poco se irá aclarando el panorama. Las investigaciones de laboratorio están todavía en sus fases iniciales.

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Pedestal situado en el suelo de una de las habitaciones, posiblemente utilizado como mesa. Foto: Mario Agudo
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Restos de un muro colapsado por el fuego. Son visibles todavía tonos negros por la acción del fuego sobre los materiales constructivos. Foto: Mario Agudo

Pregunta – ¿Cuáles eran sus principales medios de vida?

Respuesta – Eran una comunidad agropecuaria que se nutría de lo que producían o cazaban. Otra cosa son las industrias que fueron capaces de concretar, desde la metalurgia hasta la tejeduría. Sus habilidades tecnológicas eran sorprendentes y totalmente novedosas en el caso de la construcción. Eran verdaderos maestros en recursos arquitectónicos. Sus soluciones edilicias solo se pueden parangonar con las cretenses.

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Una arqueóloga trabaja sobre unas pesas de telas. Foto: Mario Agudo
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Magnífico aljibe. Originalmente estaba recubierto de arcilla, como se observa en la parte inferior izquierda. Foto: Mario Agudo

Pregunta – ¿Qué sabemos de su organización social a partir de los restos arqueológicos?

Respuesta – Es bien sabido que El Argar es una sociedad de clases. Hace más de 20 años, cuando defendimos la existencia del Estado argárico como estructura social ajustada al registro material arqueológico, muchos colegas eran escépticos. Ahora, con el descubrimiento de grandes monumentos, murallas, salas de reunión o decisión política, pocos dudan que la estructura social no corresponda a un estado. Es divertido constatar que cuando planteamos la presencia de Estado en El Argar, mucha gente confundió la estructura social estatal con sus formas de gobierno. Por ejemplo, la estructura política clásica griega era la de Estado, que sean 20 o 30 ciudades estado, es menos relevante y diría que, estructuralmente, solo coyuntural. Lo importante es que todas ellas tenían una estructura política similar de explotación de gran parte de la población: mujeres, siervos, esclavos, etc. Que lo hicieran en Tebas, Atenas o Corinto importa menos en términos sociológicos, aunque sea interesante en términos históricos, sobre todo para aquellos que continúan insistiendo en que la historia se escribe desde las identidades. Nunca dijimos que “históricamente” El Argar era un solo Estado, aunque los nuevos datos son tan sorprendentes que incluso nos obligarán a cotejar si realmente solo hubo uno. Sin embargo, todavía es muy pronto para establecer la forma de gobierno y las relaciones sociales en un área que cubre 33.000 km2 y que cuenta con escasísimas intervenciones arqueológicas en relación a la importancia que cobró El Argar en su tiempo o al papel primordial que tuvo en la prehistoria europea.

Autor

Mario Agudo Villanueva