Contra la dilapidación del legado clásico

En el verano de 2015 la comunidad internacional se estremeció ante las imágenes de la destrucción sucesiva de emblemáticos enclaves arqueológicos de Mesopotamia. Numerosos videos y fotografías mostraban a milicianos de DAESH dilapidando -a golpe de martillo, pala excavadora o barriles repletos de explosivos- diferentes monumentos emblemáticos de Nínive, Nimrud, Mosul, Hatra o Palmira. Muchas fueron las voces que entonces clamaron contra la barbarie, que se cebaba con buena parte de nuestras raíces culturales. El gobierno español emitió varios comunicados durante aquellos trágicos días. En uno de ellos afirmaba que: “A los sufrimientos provocados a personas inocentes por asesinatos, violencias y destrucciones se suma la inquietud por la suerte del rico patrimonio histórico de Palmira, orgullo de Siria y de las civilizaciones que a lo largo de la historia han ido dejando su legado en ella”.

Imagen de la explosión del templo de Bel, Palmira, en el verano de 2015

La condena por la destrucción de parte del patrimonio material de Irak y Siria fue unánime, sin embargo, desde hace años vivimos en toda Europa y, en especial en España, otra destrucción: la del legado inmaterial del mundo clásico. Una herencia común que no es otra cosa que el alma de las piedras que vimos volar por los aires. El proceso ha sido largo y silencioso, sin focos ni una repercusión mediática tan desbordante, pero igualmente letal. Con cada reforma educativa se ha ido poniendo una nueva mina con la que dinamitar el edificio sobre el que se ha construido nuestra civilización occidental. Sin los cimientos que hicieron posible el desarrollo del pensamiento humanístico es posible que no tengamos que presenciar la barbarie por televisión. Sin embargo, son muchos menos los que se golpean el pecho y lloran por la pérdida cultural de Occidente.

El proyecto de Ley Orgánica de Modificación de la Ley Orgánica de la Educación (LOMLOE), que comienza a debatirse en las cortes, amenaza con accionar el mecanismo definitivo para volar por los aires los últimos vestigios de materias como el Latín, el Griego o la Cultura Clásica. Por esta razón, la plataforma Escuela con Clásicos, que reúne a la totalidad de las asociaciones españolas que se ocupan de los estudios clásicos en España, ha hecho llegar a la Ministra de educación y Formación Profesional, María Isabel Celaá Diéguez; al Secretario de Estado de Educación y a los diputados que forman la comisión de educación del Congreso, una carta en la que muestra su preocupación por la situación en que podrían quedar estos estudios.

En el anteproyecto de ley, que se ha enviado a las Cortes, ha desaparecido cualquier referencia a las materias de Latín y Griego. Es la primera vez que esto sucede desde la Ley de Instrucción Pública de 1857, conocida como Ley Moyano. La Cultura Clásica se menciona como materia optativa en el nivel de la Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO). Sin embargo, la asignatura aparece acompañada de todas aquellas otras optativas que dedican incorporar las comunidades autónomas, lo que la puede convertir en una materia invisible.

La desaparición de estas asignaturas de nuestro sistema de enseñanza representa, a juicio de los firmantes, una pérdida irreparable en términos de formación y de información, no solo humanística, sino general, de nuestros futuros ciudadanos. Sin el Latín, base de nuestra lengua y de la mayoría de las lenguas de la Península Ibérica y muchas otras de Europa, extendidas hoy por todo el mundo; sin el Griego, origen de la inmensa mayoría del vocabulario científico y técnico universal; sin la Cultura Clásica, único contacto para muchos estudiantes de Secundaria con aspectos del mundo grecolatino que son imprescindibles para una comprensión plena de nuestra civilización, de la literatura a la política pasando por el arte y la filosofía, los planes de estudio quedarán huérfanos y el nivel cultural de nuestra población sufrirá, sin duda, una pérdida irreparable.

La situación se agrava cuando se argumenta como excusa el bajo número de matriculados en ciertas materias para no impartirlas, lo que impide que se garantice el derecho de todos los estudiantes, independientemente de donde vivan, a cursar las materias que puedan contribuir a su formación y al desarrollo de su vocación, lo que perpetúa la escandalosa situación de un amplio número de alumnos que no puede cursar determinadas materias e, incluso, itinerarios enteros del Bachillerato, en particular el de Humanidades.

Las peticiones de la plataforma se concretan en cuatro puntos:

1) Recuperación de la Cultura Clásica en la etapa de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) como materia obligatoria, tal y como la ha sido en diversas comunidades autónomas hasta ahora y en igualdad de condiciones con materias como Geografía, Historia, Física y Química, Biología y Geología, Música y otras.

2) La recuperación del latín como materia obligatoria en la propia ESO.

3) La recuperación del Latín y del Griego como materias obligatorias en el itinerario de Bachillerato de Humanidades, junto con la Historia, la Filosofía, la Literatura, la Historia del Arte y todas las otras materias que constituyen tradicionalmente el núcleo de los estudios humanísticos.

4) La plasmación en la ley del derecho de todos los estudiantes españoles, independientemente del lugar en el que vivan, a tener las mismas oportunidades para cursar en igualdad de condiciones las materias que, recogidas en la futura ley, puedan completar su formación integral y desarrollar su vocación.

La carta firmada por la Sociedad Española de Estudios Clásicos, La Sociedad de Estudios Latinos, el Instituto de Estudios Humanísticos, la Asociación Cultura Clásica, la Asociación Cultural Hispano-Helénica, la Asociación Española de Bizantinística, la Sociedad Ibérica de Filosofía Griega, la Fundación Pastor de Estudios Clásicos, la Asociación Murciana de Profesores de Griego y Latín y la Societat Catalana d’Estudis Clássics. Cuenta con el apoyo de asociaciones e instituciones internacionales, instituciones científicas y docentes y personalidades del mundo de la educación, la cultura y la investigación tanto españolas como de otras partes del mundo.

La relación de apoyos puede consultarse en este enlace.

Autor
Mario Agudo Villanueva

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