Un universo de imágenes: el Skylitzes Matritentsis

En el año 1679 se produjeron en Mesina unos disturbios callejeros que se saldaron con un peculiar castigo cultural: el virrey de Sicilia, don Francisco de Benavides, decidió trasladar a Palermo el archivo histórico de la ciudad, incluida la colección de códices griegos que se custodiaba en la catedral. Su sucesor, don Juan Francisco Pacheco, IV duque de Uceda, incorporó estos manuscritos a su biblioteca privada. Entre ellos figuraba un magnífico códice ilustrado de Juan Escilitzes, que el mandatario mandó encuadernar en piel verde sobre cartón con adornos dorados para que cumpliera con las exigencias estéticas del resto de sus libros. La espléndida colección llegó a Madrid cuando Juan Francisco Pacheco regresó en 1696. Tiempo después sería incautada por Felipe V para incorporarla a la Biblioteca Real, que más tarde sería la Biblioteca Nacional, en 1712. No sería hasta 1769 cuando Juan de Iriarte catalogó el célebre manuscrito de Escilitzes, hoy conocido como Skylitzes Matritentis (BNE, VITR/26/2).

La exposición

Después de tan azarosa historia, el Skylitzes Matritensis se muestra al público en una breve, pero excelente y didáctica exposición, que podrá visitarse en la Antesala del Salón de Lectura María Moliner de la Biblioteca Nacional (BNE) hasta el 26 de octubre. Manuel Antonio Castiñeiras González, catedrático de Historia del Arte Medieval de la Universitat Autònoma de Barcelona, vocal de Historia del Arte de la Sociedad Española de Estudios Bizantinos (SEB) y miembro de la Comisión de Historia del Arte Internacional Association of Byzantine Studies (AIEB) ha sido el encargado de coordinar una muestra en la que se exhiben doce bifolios del célebre códice. Junto a él han trabajado Inmaculada Pérez Martín y Stefanos Kroustalis.

La exposición se produce en el contexto del proyecto de investigación interdisciplinar Manuscritos bizantinos iluminados en España: obra, contexto y materialidad-MABILUS (MICIN-PID2020-120067GB-100, llevado a cabo por la Universitat Autònoma de Barcelona para el período 2021-2025, que ha permitido realizar nuevos estudios sobre el manuscrito, en colaboración con la BNE y el Instituto de Patrimonio Cultural de España (IPCE), cuyas conclusiones nos han permitido ampliar el conocimiento que tenemos del proceso de realización del códice y su contexto histórico-artístico.

En palabras de David Hernández de la Fuente, director de la revista Estudios Bizantinos, editada por la Sociedad Española de Bizantinística, estamos ante «un tesoro increíble y desconocido para la mayoría de los españoles que, además, tenemos la oportunidad de disfrutar desencuadernado». Es, por tanto, «una ocasión única en la historia, que no va a volver a repetirse» y añade que «resulta increíble que con lo valorado que está el mundo de los manuscritos iluminados medievales en otras partes del mundo, no seamos conscientes del valor que tiene el Skylitzes, que es una realización cumbre del arte bizantino, célebre en otros ámbitos del arte por obras tan reconocidas como Santa Sofía de Estambul o San Marcos de Venecia, de la que podemos disfrutar en nuestro país. Cuando nos planteamos buscar imágenes que permitan ilustrar la historia de Bizancio, este códice es un recurso indispensable».

Vista general de la exposición de los doce bifolios. Foto: Biblioteca Nacional de España

El Skylitzes Matritensis

El Skylitzes Matritensis se realizó en Sicilia a mediados del siglo XII. Contiene la Synopsis Historiarum, un compendio de crónicas escritas en griego hacia el año 1080 por Juan Escilitzes, un jurista que desarrolló su labor durante el gobierno del emperador bizantino Alejo I Comneno (1081-1118). Juan desempeñó diferentes cargos de elevada responsabilidad, entre ellos, el de curopalates, jefe de la guardia palatina. La narración original transcurre entre los años 811 y 1057, por lo que abarca desde Miguel I a Miguel VI, es decir, el mandato de veintidós emperadores de Bizancio. En la copia de Madrid faltan los cuadernillos de Teodora y Miguel VI y tampoco incluye la continuación hasta el año 1079 en la que Escilitzes añadió los reinados de Isaac Comneno, Constantino X Ducas, Romano IV Diógenes, Miguel VII Ducas y el inicio de Nicéforo III Botaniates.

El códice es un perfecto epítome de la imbricada historia bizantina, llena de intrigas, revueltas, traiciones, anécdotas, querellas religiosas y guerras. Debido a la gran cantidad de información sobre la corte y el poder bizantino, la Synopsis Historiarum alcanzó una enorme popularidad, que ha permitido que se conserve en una veintena de manuscritos. Su peso específico en la construcción de la historia bizantina es notable, puesto que influyó en cronistas posteriores, como Jorge Cedreno y Constantino Manases, que desarrollaron su labor en el siglo XII.

De entre todos estos manuscristos, el Matritensis ha sido considerado una joya bibliográfica por la calidad de sus imágenes. Está compuesto por 234 folios de pergamino, de 35,5 x 27 cm, e ilustrado con 574 suntuosas miniaturas, en las que predominan el pan de oro y el lapislázuli, acompañadas de breves rúbricas en rojo. Estas imágenes se insertan en los espacios en blanco dejados ad hoc en la caja del propio texto. Se piensa que el original completo debió de tener entre 656 y 676 miniaturas. La combinación de texto e imagen convierten a esta obra en una a auténtica narración visual de la historia bizantina que ofrece al lector una experiencia vívida y trepidante de los acontecimientos históricos.

A lo largo de las páginas del Skylitzes Matritensis podemos sumergirnos en una época apasionante, conocer los entresijos de la corte bizantina, presenciar asesinatos de emperadores, vivir escenas cotidianas, compartir sus preocupaciones religiosas -como la intensa y violenta querella iconoclasta-, descubrir el intenso protagonismo de la mujer en la vida de palacio y la actividad política, estremecernos con cruentas batallas o ser testigos de la implacable efectividad del fuego griego, conocer las estrechas relaciones diplomáticas del imperio con vecinos y enemigos o conocer a excelentes intelectuales como León el Filósofo. Todo ello a través de imágenes que amplían o matizan el contenido del discurso para ofrecernos una ventana a través de la que descubrir el corazón del imperio bizantino.

Más información: Un universo de imágenes: el Skylitzes Matritensis

Bibliografía

Castiñeiras González, M.A., 2024: Un universo de imágenes: el Skylitzes Matritensis, Madrid, Biblioteca Nacional de España.

Una selección de imágenes

Durante el intento de usurpación de Tomás contra Miguel II, a las puertas de Constantinopla, Tomás derriba y da muerte a Gregorio Pteroto, sobrino de León V, que se ha pasado al bando imperial. Miniaturista bizantino (A1) (fol. 34v). Foto: Biblioteca Nacional de España
Constantino IX Monómaco (1042-1055) es abucheado durante la fiesta de los Cuarenta mártines (9 de marzo de 1044) por apartar a la emperatriz Zoe, su esposa, y Teodora, miembros de la familia imperial, en beneficio de su amante Esclerena. Gracias a la aparición repentina de las porfirogénetas Zoe y Teodora desde un lugar alto del palacio la turba se calma. Miniaturista bizantino (A1) (fol. 227v) . Foto: Mario Agudo Villanueva
Dos gemelos siameses llegan a Constantinopla desde Armenia y son expuestos en las calles de la ciudad, de las que son desalojados por considerarse un signo de portento diabólico. Sin embargo, en tiempos de Constantino VII Porfirogéneta (944-959) regresaron a la ciudad. Constantinopla se representa como como una ciudad totalmente amurallada. Miniaturista siciliano (B1) (fol. 131r). Foto: Mario Agudo Villanueva
Una mujer se venga de un intento de violación por parte de un varego, matándolo con una lanza. Al enterarse sus compañeros de lo sucedido dan a la mujer todo lo que aquél poseía. Miniaturista siciliano (B1) (fol. 208r). Foto: Biblioteca Nacional de España
El emperador León VI el Sabio (886-912) lee un panfleto ofensivo que alguien había dejado contra él en el mitatorion de Santa Sofía de Constantinopla, donde un gran ídolo de Cristo cuelga de las arcadas del edificio, mientras los miembros de la corte parecen participar de la liturgia. Miniaturista siciliano (B1) (fol. 115v). Foto: Biblioteca Nacional de España
El rebelde Tomás ataca Constantinopla por tierra y por mar. En la primavera de 822, su flota es derrotada por la imperial; los navíos rebeldes, anclados, con capturados o incendiados con el fuego griego durante toda la noche. El fuego griego era un arma bizantina que se basaba en un sifón que arrojaba un líquido inflamable, compuesto de petróleo, que se incendiaba bruscamente. Miniaturista bizantino (A1) (fol. 34v). Foto: Biblioteca Nacional de España
Casamiento entre Teófobo y la hermana del emperador Teófilo en el que, siguiendo el rito ortodoxo, el patriarca eleva las coronas nupciales sobre la joven pareja. Miniaturista bizantino (A1) (fol. 53v). Foto: Mario Agudo Villanueva
Las princesas imperiales Tecla, Anastasia, Ana, Pulqueria y María, hijas de la emperatriz iconodula Teodora, veneran un icono en la casa de su abuela, Teoctista. Miniaturista bizantino (A1) (fol. 44v). Foto: Biblioteca Nacional de España.
Un jinete musulmán cautivo exhibe ante el emperador Teófilo su pericia en el Hipódromo manejando dos lanzas a la vez. Los elementos del edificio están representados a través del kathisma, o tribuna imperial, y los parakyptika o balaustradas, donde se asoman los espectadores. Miniaturista bizantino (A1) (fol. 55r-v). Foto: Mario Agudo Villanueva
Proclamación del emperador Teófilo I (829-842), que lleva su mano al pecho y alza su espada para presentarse como adalid de la justicia, en medio de la aclamación de los dignatarios. Miniaturista bizantino (A1) (fol. 42v).

Autor

Mario Agudo Villanueva

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